En las últimas semanas, se han producido novedades en el área de Cultura.
En primer lugar, el Senado le dio media sanción a un proyecto de ley de protección de medios de comunicación argentinos que centralmente tocaría dos aspectos fundamentales:
1) Que en empresas de estas características no puede haber más de 30% de acciones de capital extranjero y que las que ya son extranjeras se respetarán.
2) No se aplicará la ley de quiebras a las empresas "nacionales" (sin aclarar lo de las acciones de oro o privilegio con poder de decisión), en el punto de que se las apropia el acreedor (cram down) automáticamente.
En segundo lugar, se originó el Foro para la Defensa de las Industrias Culturales de Buenos Aires, impulsado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad y con la participación y adhesión de diversas asociaciones y personalidades, que van desde la Secretaría de Cultura de la Nación, la Asociación Argentina de Actores, el SADEM (músicos), la AAET (empresarios teatrales), la AATRA (televisión), la FATPREN, etc., hasta Rubén Stella, Telerman, Norma Aleandro y Víctor de Genaro, entre otros.
Entre sus objetivos, el Foro se propone: "Favorecer la protección del patrimonio cultural de los argentinos (por medio) del desarrollo y crecimiento de las empresas nacionales productoras de bienes culturales e informativos" (así como) "reconocer a las industrias culturales como uno de los sectores más dinámicos y con mayor capacidad de generación de puestos de trabajo".
Por otra parte propone "avanzar en el debate de las leyes del Libro, de Mecenazgo y de Radiodifusión" y "propiciar el establecimiento definitivo del Sistema Estatal de Medios Públicos de carácter estatal no gubernamental, con acceso gratuito y universal". Por último plantea "resguardar las industrias culturales de capital nacional con legislaciones que limiten el ingreso de capitales extranjeros y, en particular, a los medios de comunicación social".
Llama poderosamente la atención tanta verborragia nacionalista en boca de los liquidadores de nuestra cultura, y en particular de quienes, detrás del verso de la industria cultural, financiaron festivales en el primer mundo (París, Londres, Barcelona) con nuestro dinero (del tercer mundo) o liquidaron el Festival Buenos Aires Tango subordinándolo a supuestos negocios turísticos, provenientes de los carnavales de Río de Janeiro.
¿Cómo se explica que funcionarios de gobiernos como el de Duhalde o el de Ibarra, que han capitulado en toda la línea ante el FMI y los acreedores internacionales, ahora se rasguen las vestiduras defendiendo "lo nuestro"?
La respuesta es sencilla: bajo la sucia fachada de la defensa de la cultura nacional, se trata de proteger el patrimonio de los pulpos endeudados, como Clarín y otros multimedios, que estarían por caer en manos de pulpos internacionales en caso de no pagar sus deudas.
¿Pero son los Clarín y los otros "multimedios nacionales" genuinos representantes de la cultura argentina? ¿O son mercaderes de la "basura informativa y audiovisual" que enlata el imperialismo en su cuna?
Por otra parte, los representantes nativos del modelo "industrias culturales" y sus "foros" han demostrado ser en estos años de gobierno, sólo una camarilla enquistada en el aparato del Estado, que utilizan sus "influencias" para la realización de sus "negocios particulares" (como en el caso de Telerman, secretario de Cultura y dueño de una Pyme cultural como La Trastienda).
¿Podemos, los trabajadores de la cultura, pensar que este "Foro" puede ser un canal de reorganización de la cultura nacional y, además, dar las soluciones que los trabajadores exigimos?
Desde LUCHARTE consideramos que estas iniciativas, lejos de ser progresistas, representan, en el terreno de la cultura, parte de la ofensiva brutal del capitalismo contra nuestras condiciones de vida, utilizando para estos fines el engaño y la extorsión política.
No es con "foros", ni con "industrias culturales", ni con "leyes de protección de medios", como vamos a defender nuestra cultura popular, sino haciéndonos conscientes de que los únicos que pueden defenderla consecuentemente son los que la producen cotidianamente: los artistas y trabajadores de la cultura.
Es por todo esto que proponemos: "Poner el presupuesto y los programas culturales bajo control de los trabajadores y sus organizaciones de lucha", así como "reestatizar y nacionalizar los medios masivos de comunicación bajo control de los trabajadores".
La continuidad de los Duhalde-Stella / Ibarra-Telerman es incompatible con nuestras más elementales reivindicaciones, y con la defensa de una cultura de carácter nacional. ¡Que se vayan todos!
Para poder lograrlo, debemos seguir el camino de movilización independiente, iniciado en el "piquete cultural" del pasado viernes 7 de junio junto a las organizaciones que decidieron no darles tregua al gobierno y sus funcionarios. Llamamos a realizar un plan de lucha junto con todas las organizaciones que se enfrentan a la liquidación de nuestra cultura.